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Sala II

La Universidad Nacional del Sur como foco prioritario de persecución

El caso de persecución a los docentes y estudiantes de la Universidad Nacional del Sur (UNS) en Bahía Blanca durante la década de 1970 constituyó uno de los capítulos de represión ideológica, institucional y física más severos del ámbito académico argentino. Este proceso destructivo operó mediante una pinza represiva que combinó la violencia para-policial antes del golpe de Estado de 1976 y causas judiciales armadas junto con detenciones masivas y cesantías masivas durante la última dictadura militar.

1. La antesala del golpe: La intervención de Remus Tetu y la Triple A (1974-1975)

La violencia institucional y física sobre la comunidad de la UNS comenzó formalmente antes del golpe militar de 1976.

2. El «Saneamiento» ideológico y las bajas masivas (1976)

A partir de marzo de 1976, el proceso de persecución alcanzó su pico de intensidad administrativa bajo el concepto de realizar un «saneamiento» profundo del sector educativo.

  • Bajas y cesantías masivas: De acuerdo con la propia documentación histórica burocrática de la UNS, se registraron inicialmente 212 bajas que ascendieron a un total aproximado de 256 trabajadores apartados. Este grupo represivo estuvo compuesto por 145 docentes y 111 trabajadores no docentes exonerados por motivos ideológicos. [1]

3. Las causas judiciales armadas contra la «penetración marxista»

La persecución combinó de forma sistemática el accionar de las Fuerzas Armadas, las fuerzas de seguridad estatales, el fuero judicial federal y la complicidad ideológica de multimedios locales como el diario La Nueva Provincia. La persecución a los profesores se estructuró a través de dos grandes expedientes judiciales con intervención de la Policía Federal, orientados a investigar una supuesta «penetración marxista en la UNS»:

4. Secuestros, torturas y el rol de la justicia actual

El plan sistemático no se detuvo en las aulas ni en las oficinas judiciales. Entre junio y noviembre de 1976, decenas de profesores y estudiantes de materias como Matemáticas, Biología y Filosofía, así como psicopedagogos de las Escuelas Medias dependientes de la UNS, sufrieron secuestros ilegales, traslados a centros clandestinos de detención y tormentos físicos. [1]